Introduccion:
En la actualidad el hablar de políticas educativas, nos con lleva a analizar el transcurso del programa sectorial de educación en un país como México, donde cada gobierno promueve estrategias y ejes transversales de desarrollo y crecimiento de competencias, las cuales impactan en el campo laboral del país, ya que la educación no sólo debe promover las competencias básicas tradicionales, sino que ha de proporcionar los elementos necesarios para ejercer plenamente la ciudadanía y la transformación de la sociedad.
México ha incrementado las acciones en materia de política social en los últimos 20 años. Los programas sociales, dirigidos a la población más vulnerable, han extendido su cobertura y han aumentado su presupuesto. Antes del 2019, los principales programas sociales se caracterizaban por ser en su mayoría de transferencias condicionadas. En la administración federal vigente, esos programas fueron reemplazados con otros que carecen de la característica de condicionalidad.Programas Sociales:
Este tipo de programas otorga transferencias monetarias o en especie a familias que se encuentran en situación de pobreza o pobreza extrema. Estas transferencias se realizan siempre y cuando los beneficiarios cumplan con las condiciones que el programa establezca, las cuales regularmente van más allá de las características intrínsecas de la población.
Dichas condiciones pueden ser que los beneficiarios cumplan con requisitos de atención a la alimentación, salud y educación, pero también condiciones que impliquen que los beneficiarios se involucren en actividades productivas y/o vinculadas al empleo. Estos programas tienen como objetivo que en el corto plazo las familias reduzcan sus niveles de pobreza y que a largo plazo desarrollen capacidades para terminar con la reproducción de la pobreza entre generaciones
Programa de becas escolares:
Con el inicio de la nueva administración se impulsaron los programas de becas escolares a través del Programa de Becas de Educación Básica para el Bienestar Benito Juárez, la Beca Universal para Estudiantes de Educación Media Superior Benito Juárez y el programa Jóvenes escribiendo el futuro Tal como sus nombres lo indican, estos programas benefician a estudiantes de educación básica, media superior y superior.
A través de transferencias monetarias, se busca que los niños y jóvenes no abandonen sus estudios. Este programa de becas no es condicionado, ya que sólo se requiere que los estudiantes estén inscritos en alguna institución educativa, pero no se les exige un mínimo de asistencia, ni algún indicador de desempeño escolar (CEPAL 2019a).
En el PEF 2020, a este conjunto de becas se le destinó un monto de 67 mil 246.6 mdp, equivalente a 1.10% del gasto neto total, más del doble de lo asignado en 2019 (SHCP 2019, 2020b). Durante dicho año, la Beca Universal para Estudiantes de Educación Media Superior Benito Juárez registró un ejercicio 45.0% más de lo aprobado, equivalente a 7 mil 769.2 mdp; mientras que Jóvenes escribiendo el futuro ejerció un presupuesto 43.8% mayor a lo aprobado, que representa mil 891.6 mdp (SHCP, 2020a). Como una medida de apoyo económico ante la contingencia ocasionada por el Covid-19, a los beneficiarios de las Becas para el Bienestar Benito Juárez se les adelantó el pago del tercer bimestre, correspondiente a mayo y junio. Por lo tanto, para que los beneficiarios reciban apoyo durante el resto del 2020, sería necesaria una extensión del presupuesto aprobado.
Estas becas sustituyen el componente de educación que cubría el programa Prospera, programa de inclusión social, programa de transferencias condicionadas creado en 1997 bajo el nombre de Progresa, programa de educación, salud y alimentación; con el tiempo cambió de nombre a Oportunidades y finalmente a Prospera. Para el caso de este componente de educación, las transferencias se condicionaban a que los niños y jóvenes de la familia tuvieran un mínimo de 85% de asistencia escolar hasta el nivel medio superior (CEPAL 2019b). En 2015, el presupuesto destinado a Prospera fue equivalente a 1.58% del gasto neto total. (SHCP 2015)
Laborales:
Atención a la salud de la población sin seguridad social:
Para el ejercicio 2020, se estableció este programa y se le asignó un presupuesto de 6 mil 634 mdp, equivalente a 0.11% del gasto neto total (SHCP 2019, 2020b). Este programa sustituye al componente de salud de Prospera. Sin embargo, a diferencia de su antecesor, que estaba condicionado a que los integrantes de la familia acudieran a consultas médicas regulares, este programa no cuenta con condiciones, reglas o lineamientos para su operación. (CONEVAL 2020)
Además, en el actual sexenio se instauró el INSABI, que entró en función a partir del 2020. El INSABI brinda servicios médicos de primer y segundo nivel de manera gratuita a las personas que no cuentan con seguridad social. La prestación de servicios de tercer nivel está sujeta a cuotas de recuperación (INSABI, 2020). Este instituto sustituye al Seguro popular, que de igual manera proporcionaba un paquete de acciones de salud de nivel primario y secundario, así como medicamentos (Rodríguez 2014). En 2015, el presupuesto asignado al Seguro Popular representó el 1.59% del gasto neto total. (SHCP 2015)
Jóvenes construyendo el futuro:
Se encarga de vincular, durante un máximo de 12 meses, a jóvenes entre 18 y 29 años que no estudian y no trabajan con empresas o instituciones que los capacitan, con el fin de que desarrollen hábitos y competencias laborales para incrementar sus posibilidades de empleabilidad a futuro (DOF, 2020a.). Este programa puede considerarse de transferencias condicionadas pues, para conservar el apoyo, los jóvenes deben cumplir proporcionando la información que solicita la Secretaría de Trabajo y Previsión Social y asistir a las capacitaciones en el horario requerido.
En 2019, este programa ejerció 40.21% menos de lo presupuestado y alcanzó la meta de cobertura establecida. Para 2020 su presupuesto fue reducido, ya que se le destinaron 24 mil 956.7 mdp, que representan 0.41% del gasto neto total, mientras que en 2019 fue de 0.69% (SHCP 2019, 2020b).
Se encarga de vincular, durante un máximo de 12 meses, a jóvenes entre 18 y 29 años que no estudian y no trabajan con empresas o instituciones que los capacitan, con el fin de que desarrollen hábitos y competencias laborales para incrementar sus posibilidades de empleabilidad a futuro (DOF, 2020a.). Este programa puede considerarse de transferencias condicionadas pues, para conservar el apoyo, los jóvenes deben cumplir proporcionando la información que solicita la Secretaría de Trabajo y Previsión Social y asistir a las capacitaciones en el horario requerido.
En 2019, este programa ejerció 40.21% menos de lo presupuestado y alcanzó la meta de cobertura establecida. Para 2020 su presupuesto fue reducido, ya que se le destinaron 24 mil 956.7 mdp, que representan 0.41% del gasto neto total, mientras que en 2019 fue de 0.69% (SHCP 2019, 2020b).
Sembrando vida:
Beneficia a sujetos agrarios mayores de 18 años en localidades rurales a lo largo de 19 entidades federativas. El objetivo de este programa es incentivar a los beneficiarios a establecer sistemas productivos agroforestales, a través de apoyos monetarios y en especie (DOF, 2020d).
Para el ejercicio 2020, a este programa se le aprobó un presupuesto de 28 mil 504.9 mdp, que representa 0.47% del gasto neto total, mayor en 0.21 puntos porcentuales a lo aprobado para 2019 (SHCP 2019, 2020b). Asimismo, ejerció un presupuesto 2.3% menor a lo presupuestado y presentó un avance de metas de 98.01% y 75.06% de personas que recibieron apoyos económicos y personas que recibieron apoyos en especie, respectivamente (SHCP, 2020a).
Este programa no es condicionado y no cuenta con reglas de operación, únicamente existen lineamientos de operación que regulan su ejercicio. Para reactivar la economía y contrarrestar los efectos derivados de la crisis sanitaria causada por el Covid-19, al mes de mayo, Sembrando vida ha incrito a 104 mil 579 nuevos beneficiarios, teniendo como meta para 2020 dar trabajo imediato a 200 mil sembradores.
Presupuesto asignado a los principales programas sociales:
La prioridad que la nueva administración le da a los programas sociales se refleja en el presupuesto acumulado de estos, el cual representa 5.80% del gasto neto total para 2020, presentando un incremento de 1.26 puntos porcentuales respecto al año anterior (ver figura 1). De 2010 a 2019 el presupuesto se mantuvo en niveles similares, sin embargo, su composición cambió al crear y sustituir programas.
La Pensión para el bienestar de las personas adultas mayores es el programa que recibió más recursos en 2020; se caracteriza principalmente por su extensión de cobertura, el incremento del presupuesto y el aumento del monto de las transferencias. Por el contrario, a pesar de que para 2019 se aumentó el presupuesto de Producción para el bienestar, los recursos destinados a este programa han disminuido con el tiempo; misma situación que presenta el Seguro popular. En el 2000, el presupuesto asignado a estos programas representó el 1.24% del gasto neto total, y para 2020, esta cifra se incrementó en 4.56 puntos porcentuales.


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